EL PSOE SE ECHA ATRÁS EN EL ACUERDO DE SUBIR LOS IMPUESTOS A LOS MÁS RICOS
En el día de ayer, la sociedad pudo darse cuenta una vez más del autentico tinte que tiene el PSOE de este país. Cerrada ya la campaña electoral de los comicios europeos, el gobierno socialista vuelve a quitarse el traje rojo y muestra su auténtico fondo, el liberal. Vuelve a preferir las compañías de CiU a las de Izquierda Unida a la hora de las políticas económicas y fiscales.
En la sobremesa de ayer, todo parecía indicar que la Moción presentada en congreso por el grupo IU-ICV sobre el aumento del gravamen a las rentas más altas saldría adelante. Pero como suele suceder en este tipo de medidas propuestas por Izquierda Unida, la alegría dura sólo un rato. A media tarde el Partido Socialista prefería echarse atrás y virar su rumbo, una vez más, unos grados a la derecha. De esta manera, volvía a dejar pasar la oportunidad de hacer verdaderas políticas de izquierdas para mantener su mayoría parlamentaria con CiU. Vuelve a dar la espalda a la clase trabajadora, sólo porque necesita de la derecha liberal para mantenerse.
Así, lo que al final del día quedó claro, es que Izquierda Unida sigue siendo la única fuerza real de la izquierda. Pues en el día de ayer, el gobierno socialista no sólo se negó a gravar en un 50% a las rentas por encima de 7.000 euros mensuales, medida que seguro se hubiese recibido con alegría entre la ciudadanía de izquierdas, sino que prefirió sacar adelante el techo en el gasto público que le sugería CiU, algo que seguro coartará sensiblemente las políticas sociales.
El PSOE prefirió el apoyo de CiU y para ello votó en contra de incrementar la recaudación tributaria del Estado a las rentas más altas y de la progresividad de los impuestos. IU-ICV proponía la eliminación de una medida que se ha demostrado que sólo tenía un objetivo populista como el de los 400 euros y la progresividad en la deducción o prestación de 2.500 euros por nacimiento o adopción que actualmente lo cobran igual quienes más tienen que quienes tienen menos recursos. También rechazó recuperar el impuesto de patrimonio o la lucha contra el fraude fiscal y los paraísos fiscales que se recogían en la moción de IU-ICV, a pesar de haber sido una de sus propuestas en la pasada campaña electoral al Parlamento Europeo.
En definitiva, esta situación, donde el PSOE escoge pactar con CiU para asegurarse el voto afirmativo, en lugar de preocuparse más por hacer una política fiscal progresiva y de izquierdas, es a lo que nos lleva la Ley Electoral actual, que castigan a organizaciones políticas como Izquierda Unida que no pueden tener la representación institucional que sería de 14 diputados en caso de una ley justa. Pero con la situación actual el partido socialista no recibe la presión suficiente por la izquierda y sólo vira una y otra vez hacia la derecha para poder mantener los pactos que le permitan sobrevivir en el Parlamento.