En el día de ayer tuvimos la oportunidad de conocer la última salvajada del estado de Israel al atacar, en aguas internacionales, a la Flotilla de la Libertad, un barco que entre sus miembros figuraban una Premio Nobel de la Paz, Mairead Corrigan Maguire, el escritor sueco Henning Mankell, una superviviente del holocausto nazi, algún eurodiputado y cientos de activistas defensores de los Derechos Humanos cuya única “misión” era intentar romper, por unas horas, el inhumano bloqueo que Israel tiene sobre la franja de Gaza y llevar cargamentos de alimentos y medicamentos para enviarlos a los campos de refugiados palestinos. Una acción en la que en ningún momento se escondieron de sus intenciones, ya que un muchos blogs y redes sociales hemos podido seguir el objetivo que tenía esta flota. El resultado es de al menos 10 muertos, una veintena de heridos y cientos de detenidos.
Uno de los cooperantes retenidos en Israel es Manuel Tapital, el compañero Manu, miembro de la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydee Santamaría, y conocido entre las entidades sociales, no sólo dentro de nuestro municipio. Desde aquí queremos mandar un saludo solidario con el importante trabajo que lleva desarrollando durante muchos años Manu con la causa Palestina, poniendo incluso en peligro su propia vida como ha demostrado con este viaje, uno de los varios, que ha realizado a tierras palestinas para llamar la atención a la comunidad internacional del genocidio que está sufriendo este pueblo.
Una vez más, Israel ha puesto de manifiesto su vileza y el desprecio por los derechos humanos, al atacar la flotilla. Esta vez si ha hecho responder a la comunidad internacional rápidamente condenando esta acción. Hace pocas horas el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha pedido una investigación "rápida, imparcial, creíble y transparente" sobre el incidente. Sin embargo ha perdido una oportunidad de oro para no condenar a Israel. No sabemos que tiene hacer para que la ONU diga al estado hebreo que basta ya. Que la impunidad no puede ser una de las señas de identidad.
De nuevo el cinismo, justificando lo injustificable, de los dirigentes israelíes ha sorprendido, cada vez menos la verdad, a la opinión pública al decir que respondieron a la actitud de los activistas de "violenta provocación”.
Es conocida la brutalidad en las respuestas de Israel cada vez que públicamente se reclama sus violaciones que hace del derecho internacional con el pueblo palestino. Pero ha llegado el momento que las instituciones internacionales, y sobre todo, EE.UU. y la Unión Europea pongan coto “al todo vale” que el gobierno israelí hace gala cuando cree conveniente. Ahora lo que toca es que, aparte de condenar, se investigue de verdad estos hechos y pongan en libertad a los detenidos ilegalmente y cumpla por las muertes inocentes ocasionadas.
Por cierto, el último Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, todavía no ha dicho nada. Una prueba más, que demuestra que no mereció ese galardón.